- Un encuentro en el Parlamento Europeo reúne a expertos, representantes de las instituciones y sector cinegético para debatir sobre los retos actuales de la gestión de la fauna.
- El informe presentado por OIKOS identifica patrones comunes en distintos modelos europeos y destaca la complejidad de la gestión cinegética.
La gestión de la fauna y los ecosistemas en Europa se enfrenta a retos crecientes en un contexto de presión sobre el territorio y cambios en el medio rural. Este ha sido el eje del encuentro celebrado hoy en el Parlamento Europeo, donde expertos, representantes institucionales y actores del ámbito cinegético han analizado el papel de la caza a partir de un informe elaborado por OIKOS, entidad autónoma que tiene como objetivo la protección del medio ambiente como fuente de riqueza para nuestras sociedades.
El estudio “La caza como motor económico y ecológico” compara distintos modelos de gestión en Europa y concluye que no existe un sistema único aplicable a todos los territorios, debido a la diversidad de ecosistemas, estructuras de propiedad y marcos regulatorios. Sin embargo, sí identifica desafíos comunes en todos los países analizados en relación con la gestión de poblaciones de fauna y su impacto sobre el entorno.
El evento fue organizado por la eurodiputada española del Partido Popular, Isabel Benjumea, vicepresidenta del Intergrupo de Caza del Parlamento Europeo quien subrayó que “cuando hablamos de caza, hablamos también de biodiversidad y del bienestar de nuestros ecosistemas”, destacando la necesidad de basar el debate en datos y en una mayor conexión con el entorno natural.
La caza como herramienta de gestión ambiental
El informe subraya el papel de la caza como una herramienta relevante en la gestión de especies, especialmente en contextos de sobrepoblación, prevención de daños agrícolas y equilibrio de los ecosistemas. En este sentido, el estudio subraya la importancia de que la caza se desarrolle en marcos legales y de gestión bien definidos, especialmente en relación con el control de poblaciones, la prevención de daños y el aprovechamiento de recursos.
Uno de los ejemplos más evidentes de estos desafíos es el crecimiento de las poblaciones de jabalí en distintos países europeos, incluida España. Se estima que hay casi dos millones de los mismos en el territorio nacional, con un crecimiento anual de entre e Esta expansión producida en las últimas décadas ha generado importantes impactos ambientales, sanitarios, económicos (estimados en 1,8 millones de euros en 2024) y de seguridad.
En las últimas semanas, distintas administraciones han reforzado medidas de control ante el aumento de ejemplares, su presencia creciente en entornos urbanos y los riesgos asociados, como daños agrícolas, accidentes de tráfico o la transmisión de enfermedades.
Este contexto ha situado la gestión de estas especies en el centro del debate público, evidenciando la necesidad de contar con herramientas eficaces y adaptadas a cada territorio.

Cuatro modelos dentro de un marco europeo común
El estudio analiza comparativamente cuatro modelos europeos —mediterráneo, centroeuropeo, nórdico y anglosajón— a través de siete dimensiones clave y concluye que todos ellos presentan problemas inherentes con una compleja relación entre la caza y su inserción en la actividad económica y social del medio rural. En los países del norte, la gestión cinegética se desarrolla en entornos con menor densidad de población y mayor disponibilidad de espacio, lo que facilita su desarrollo dentro de la gestión del territorio. En cambio, en países del sur de Europa, la presión sobre el suelo y la fragmentación regulatoria plantean retos adicionales.
El informe señala además la vinculación de la caza con la actividad económica y social del medio rural, donde forma parte de los sistemas de gestión del territorio y contribuye al mantenimiento de paisajes y ecosistemas.
En el caso de España, el debate ha señalado la necesidad de mejorar la coordinación normativa y los mecanismos de gestión para responder de forma más eficaz a estos desafíos, en un contexto de alta diversidad territorial.
Durante el encuentro, los participantes coincidieron en la necesidad de abordar la gestión de la fauna desde un enfoque adaptado a cada territorio, combinando conocimiento técnico, herramientas regulatorias y prácticas de gestión sobre el terreno.
Más allá de los aspectos técnicos, el debate puso de relieve la creciente desconexión entre el mundo rural y urbano como uno de los factores que condicionan cómo se entiende la caza en Europa. En este sentido, Luis Quiroga, presidente de OIKOS, señaló que “cada vez hay menos contacto directo con la caza en la vida cotidiana, lo que dificulta su comprensión en una sociedad cada vez más urbana”. En este contexto, varios participantes señalaron que la legitimidad de la actividad no puede basarse únicamente en la tradición, sino en su función dentro de la gestión del territorio y los ecosistemas, en un momento en el que estas dinámicas están siendo objeto de creciente debate en la sociedad europea.
En este sentido, también se apuntó la necesidad de que la actividad evolucione para responder a los nuevos contextos sociales y territoriales.
Asimismo, se destacó la importancia de reforzar la coordinación entre administraciones y de avanzar en modelos que permitan responder de forma más eficaz a retos como el crecimiento de determinadas especies o la presión sobre los ecosistemas.
Por su parte, Josep Escandell, presidente de la Real Federación Española de Caza (RFEC), subrayó en Bruselas que el apoyo político es clave para la aceptación social de la actividad. Escandell defendió que, aunque es lícito replantearse la relación con los animales, este debate no debe empezar por la caza, pues «por tradición y cultura, es una de las formas más respetuosas de interacción». Finalmente, instó a los representantes públicos a «superar sus dudas» y tomar un posicionamiento firme en favor del sector.
El encuentro celebrado en Bruselas sitúa así la caza dentro de un debate más amplio sobre la gestión de los ecosistemas y el equilibrio entre usos del territorio, en un momento en el que estos retos adquieren una creciente relevancia en la agenda europea.