Es conocido en castellano como macho montés, cabra montés, cabra hispánica, montés, cabra de la sierra y antiguamente como íbice o ibis, y cegajo en el caso de los cabritos.
Es conocido en castellano como macho montés, cabra montés, cabra hispánica, montés, cabra de la sierra y antiguamente como íbice o ibis, y cegajo en el caso de los cabritos.
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Cabra montés (Capra pyrenaica)
Es conocido en castellano como macho montés, cabra montés, cabra hispánica, montés, cabra de la sierra y antiguamente como íbice o ibis, y cegajo en el caso de los cabritos.
Es conocido en castellano como macho montés, cabra montés, cabra hispánica, montés, cabra de la sierra y antiguamente como íbice o ibis, y cegajo en el caso de los cabritos. En los Pirineos la subespecie ya extinguida era conocida como bucardo. En catalán es conocido como yerp, y sauvatge. En gallego, la subespecie que allí habitaba, hasta su extinción en el siglo XIX; era conocida como cabra braba, y cabra fea, siendo conocida esta subespecie en la parte de Portugal donde habitaba, como cabra montez y cabra do Gerez.
Las hembras son conocidas como cabras monteses, cabras hispánicas y chivas o chivorras en toda España.
Los ejemplares jóvenes reciben el nombre de chivos o cabritos, y los más viejos y de mayor trofeo son conocidos en algunas zonas como cabrones.
De aspecto más corpulento que una cabra doméstica. Lo primero que destaca del macho montés son sus robustos cuernos en forma de lira, al pertenecer a la familia de los bóvidos los cuernos están presentes desde su juventud y no se les caen, además las hembras poseen también cuernos pero de tamaño mucho menor (no más de 15 cm.), el crecimiento de los cuernos es anual a base de anillos o medrones (llegando en el caso de los machos viejos a medir más de 1 m).
El pelaje es corto de color marrón oscuro, que en el caso de los machos ennegrece con los años por la zona de las extremidades, el cuello, el vientre y la espalda, ocupando este color mayor superficie.
Actualmente en la península existen dos subespecies: Capra pyrenaica victoriae, y c.p.hispanica.
La primera de ellas se distribuye sobre todo por la sierra de Gredos y el Sistema Central, estando presente además en Las Batuecas (sur de Salamanca), en el norte de la provincia de Cáceres, y además en Riaño al norte de León.
La otra subespecie está presente en las sierras Mediterráneas: Els Ports de Tortosa- Beseit, Sierra de Muela de Cortés (Valencia), Sierras de Cazorla y Segura, Sierras de Almijara y Tejeda (Málaga), Sierra Nevada, y la Serranía de Ronda en Cádiz.
Existían otras dos subespecies: c.p.pyrenaica y c.p.lusitanica. La primera de ellas estaba presente hasta hace no más de cinco años, en la zona de los Pirineos, y la segunda estuvo presente hasta finales del XIX, en el sur de Galicia y el norte de Portugal.
Habita por tanto zonas de media y alta montaña, donde se desenvuelve perfectamente entre riscos y pedregales, aunque puede encontrárselas también en zonas más bajas.
Es un herbívoro que consume hojas, pasto natural, bellotas, raíces, líquenes, musgos y cortezas de algunos árboles.
A finales de otoño y principios de invierno comienza el celo de la cabra hispánica, aquí los machos pelean dándose golpes con sus cuernos para así conseguir cubrir a las hembras. Tras cinco o seis meses de gestación la hembra pare una sola cría, en alguna ocasión dos.
Hoy por hoy, las cabras monteses se cazan solo a rececho sobre todo en la época de celo y en meses posteriores, se recechan tanto machos adultos de gran trofeo, como ejemplares selectivos, además es cada vez más común el rececho de hembras.
Antiguamente las cabras se cazaban también en batidas y con reclamo.